La Creativity One, una nave de exploración de clase Argo, apareció ante mis ojos. A pesar de que sus motores de Industrias Pesadas Niven estaban encendidos, su casco no vibraba y se mantenía casi silenciosa.

Aunque había más naves en el astillero de Ío, era la que más destacaba. Sus curvadas formas le conferían un aspecto majestuoso. Creada para llegar más lejos que ninguna y con una fuente de energía casi infinita… la imaginación era su único límite.

Cuando empecé a subir por la metálica rampa que nacía de su parte inferior, no pude evitar rozar su casco con las yemas de mis dedos, fue algo íntimo, como si reaccionará a mi tacto.

  • No solo es por el nombre – me sacó de mi trance el operario de Ío -. Realmente está diseñada para ser una nave que fomenté la creatividad del piloto, tiene todos esos avances disponibles, pero… – hizo una pausa -, lo entenderás cuando estés allí arriba.

Fue tan fácil hacerse a los controles que, en apenas unos segundos, ya estaba dejando atrás Jupiter para poner rumbo hacía la Gran Nube de Magallanes. Me esperaban zonas inexploradas, nuevos planetas y grandes preguntas por responder, pero tenía razón el operario, cuando sus enormes motores te impulsan por la inmensidad del espacio, sientes toda esa creatividad fluyendo que te anima a explorar nuevos caminos.

Te invito a que subas a bordo y recorramos juntos la galaxia en busca de lugares increíbles que solo se pueden alcanzar con la creatividad.