La Epifanía es un momento de revelación donde el personaje descubre algo importante para superar los conflictos. Un evento único e irrepetible que ayuda a que la trama tome un nuevo impulso o incluso un giro contundente. Lo vemos, sobre todo, en historias detectivescas donde, de repente, el protagonista encaja unas piezas en su cerebro y se da cuenta de algo que todos hemos pasado por alto. Como todo en esta vida, bien hecho es una poderosa herramienta narrativa.

Una Epifanía no se produce poco a poco, un personaje no dice “me voy a sentar un rato a tener una Epifanía”, sucede y ya está, es algo instantáneo, un momento de lucidez que normalmente sirve que para el protagonista deje de sufrir los efectos de la historia y comience a liderar los eventos y la persecución del objetivo.

Pero la información de la Epifanía no es importante, no es relevante, lo que hace que funcione en la historia son los momentos previos y posteriores. Los puntos importantes para crear un buen momento de revelación deberían ser los siguientes.

Los conectores son los elementos que activan las conexiones neuronales al protagonista para entender los eventos. Durante la trama ocurren sucesos que no están conectados, y tanto los personajes como la audiencia no los relacionan, pasando casi desapercibidos. Pero en algún punto, aparece una imagen o una conversación que activa la conexión. Esos conectores son donde tenemos que poner foco para que tengan sentido dentro de la historia.

Un momento de revelación tiene que afectar al personaje, poner su mundo al revés.

La reacción del personaje es otra de las claves. ¿Qué hace inmediatamente se da cuenta de esa gran información? En este punto hay varias formas de afrontarlo, o de manera directa trata de cambiar el rumbo de la historia o puede que se derrumbe al darse cuenta de que no puede hacer nada. Hay que trabajar bien las consecuencias inmediatas de la Epifanía.

La reacción del resto de personajes. Algo que funciona muy bien es que el resto de personajes no crea al protagonista. El síndrome de Casandra crea mucha frustración porque necesita de la ayuda de sus compañeros, pero nadie le cree, con lo que aparece un nuevo conflicto, convencer a sus aliados. Esto lo vemos en muchas historias donde el protagonista se da cuenta de que algo muy grave va a ocurrir, pero nadie quiere creer que esa desgracia está a punto de suceder.

Construcción de una Epifanía en narrativa

El cambio que produce en el personaje. Hacer que la Epifanía solo le coloque en la ruta correcta es quedarse a medias, debemos hacer que parte de su mundo se ponga del revés. ¿Cómo le afectará a un personaje saber que su mejor amigo es en realidad un psicópata asesino? ¿Cómo cambiará su forma de ver el mundo cuando se de cuenta de que le han estado engañando y usando? No todos los arcos de transformación son motivados por las acciones del personaje, sino por sucesos que cambian sus percepciones y motivaciones.

La Epifanía más allá de la ficción

Con estas herramientas puedes trabajar para crear un Storytelling potente, donde un evento casual altera toda la estructura de la historia. Pero sirve también para contar un relato de transformación personal en el mundo real. Muchas veces leemos entrevistas a grandes empresarios o personas que tratan de mejorar el mundo, que nos cuentan que en un momento de su vida tuvieron una revelación importante que les impulsó a cambiar.

Esos momentos de claridad nos atraen porque, por desgracia, en nuestra vida solemos tener algunos y no encontramos las fuerzas o las herramientas para cambiar, por eso, cuando vemos a otras personas que lo han logrado, obtenemos fuerza para pensar que en el próximo momento de revelación podremos iniciar el cambio, porque al final, la vida, como las historias, trata sobre el cambio constante.

Storyteller, Diseñador de Videojuegos y creador de Gametopia y sus cursos online. Creativo en la agencia de publicidad Flas Marketing y profesor de Guion y Diseño de Videojuegos en el Master de la Universidad Politécnica de Madrid. Leer más

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