Da igual que sea una gran epopeya, una serie de tv o simplemente los problema que tenemos en el trabajos. La mayoría de las historias se basan en un conflicto: que mi jefe no me valora, que mi equipo no sabe vender los productos, que me quiero ir de vacaciones pero se me ha roto el coche y no puedo ir, etc.

Esas historias captan más la atención del espectador (que jefe más cabrón tienes o que compañeros más vagos tienes) que si contarás una historia de lo bien que te va. Si no hay conflicto es aburrido. Los relatos interesantes son aquellos en los que el héroe tiene que superar enormes monstruos y graves problemas. Los lectores, jugadores, espectadores lo que quieren es ver sufrir al protagonista a la hora de solventar las dificultades. De esta manera ellos también sienten que pueden resolver sus propios conflictos, las historias nos dice que no estamos solos.

Lo importante es el coste emocional que tiene para el personaje, cómo cambia al enfrentarse a su problema y superarlo

Incluso en los cuentos para niños encontramos graves conflictos, es obvio en Harry Potter, pero retrocedamos más y vayamos a un cuento tan turbio como Hansel y Gretel donde los padres los abandonan a su suerte en el bosque y tiene que buscar comida para sobrevivir.

En la gran mayoría de casos el conflicto en sí no es lo importante, es el coste emocional que tiene para el personaje, descubrir cómo le cambia el hecho de enfrentarse al problema y superarlo, ahí es donde está la historia. Si el conflicto que creamos no tiene un cambio en el protagonista deberíamos replantearnos la historia y la forma a la que se enfrenta a sus problemas, porque si fue fácil superarlo… ¿qué interés tiene?

Conflicto interno vs externo

El conflicto interno es emocional, es la lucha que ocurre dentro del personaje. Para superar el obstáculo externo debe enfrentarse a sus propios demonios.

El conflicto externo son los acontecimientos que impulsan al personaje a actuar y a reaccionar.

Pero lo mejor es verlo con el ejemplo de una persona que quiere subir a una montaña. Tiene dos conflictos externos: Está lejos de la cima y se acerca una fuerte tormenta y es su última oportunidad para escalarla, porque al día siguiente tendrán que iniciar la marcha de regreso al campamento base.

Además, tiene un conflicto interno: Un amigo suyo murió hace poco por culpa de una tormenta escalando otra montaña, con lo que tiene miedo de que le pase lo mismo.

Nuestro protagonista quiere hacer cima a pesar de la tormenta porque será su única oportunidad, pero teme acabar como su amigo. ¿Qué hará? ¿Cómo vencerá los problemas? ¿Le cambiará subir esa montaña? ¿Cómo le afectarán los sentimientos que siente por su amigo fallecido? Aquí es donde comienza la historia.

El conflicto en un storytelling para marketing

Aunque parezca que los conflictos internos y externos son solo algo literario, les podemos sacar un gran provecho a la hora de crear un storytelling para marketing, porque esas mismas dudas a las que se enfrenta el escalador las tiene un cliente.

En nuestros cursos online de videojuegos sabemos que nuestros alumnos tienen esa conversación en la cabeza. Los obstáculos externos son el precio, ¿puedo gastarme ese dinero? y el tiempo ¿podré sacar el tiempo necesario para hacerlo? Pero también tienen conflictos internos: ¿seré capaz de aprender algo nuevo? ¿realmente necesito aprender algo nuevo?, salir de la zona de confort siempre es difícil.

Trabajar el copy y las imágenes en base a los conflictos de los clientes es una excelente manera de conectar con ellos y que sean más receptivos a escuchar tu mensaje. Cuanto mayor sea la superación personal más satisfacción tendrá.

Storyteller, Diseñador de Videojuegos y creador de Gametopia y sus cursos online. Creativo en la agencia de publicidad Flas Marketing y profesor de Guion y Diseño de Videojuegos en el Master de la Universidad Politécnica de Madrid. Leer más

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