No hace mucho un colega de profesión me dijo que hacía tiempo que había dejado de leer blogs porque estaban todos escritos por las mismas normas robóticas impuestas por el SEO, se había pasado a escuchar podcast. “¡La gente ya no escribe, utiliza fórmulas para posicionar los artículos!” Le contesté airado a sabiendas de que gran parte de mi tiempo lo paso escribiendo en modo SEO para clientes.

Vivimos bajo la tiranía de las primeras posiciones del buscador y de las redes sociales, que han empujado hacía un rincón oscuro los textos elaborados de un blog, con lo que al final tenemos mucho contenido en Internet que solo sirve para que puedas llegar a conocer a la empresa/servicio, pero que el texto es simplemente una basura.

Durante años he escrito para blogs corporativos, desde alimentación, tecnología, farmacéutico, etc., y te tienes que ceñir a unas normas muy concretas para intentar aparecer en los primeros puestos de resultados de Google y las guidelines del cliente.

Esta claro que cuando tienes una meta comercial lo importante es vender, pero desaprovechar un storytelling y/o creación de contenidos de calidad es una pena, porque todos sabemos que cualquiera puede escribir con la fórmula SEO, por eso serán los primeros en ser reemplazados por las IAs de escritura, que cada día están más cerca.

El valor de un storyteller es contar historias, las que sean, de manera más orgánica sin estar atado a las reglas del SEO y a las fórmulas de escritura.

Cuando todo lo reduces a la formula de marketing de: problema + empatía + solución + llamada a la acción y escribes artículos con las rígidas reglas de basarlo todo en una Keyword y repetirla en los sitios claves pero sin pasarte, escribir el típico titular de los “10 pasos para…” o “cómo escribir un artículo irresistible”, teniendo que añadir un H2 explicativo, alcanzar las 1.000 palabras o la angustiosa norma de que no puedes tener más de un 25% de frases con más de 20 palabras, terminas escribiendo mierda, con perdón. ¿Qué valor aporta el escritor en esta formula?, es tan fácil de generar por un algoritmo que nadie será necesario.

Para mi, el problema es cuando te encuentras estos patrones fuera del mundo corporativo. Alguien que seguro que tiene cosas interesantes para contar y termina haciendo el corta pega de siempre. No estoy diciendo que no haya que escribir pensando en un objetivo y en SEO, pero creo que el valor de un storyteller es contar historias, las que sean, de manera más orgánica sin estar tan atado. Porque, vale, OK, haces un artículo siguiendo las tropecientas reglas de oro del SEO, tienes la enorme suerte de que Google te pone en los primeros resultados, pero luego llega la gente al contenido y este no aporta ningún valor ¿qué sentido tiene?

Muchas veces nos obsesionamos con las reglas y nos olvidamos de dar voz a la historia y de que esta fluya de manera natural.

Escribir un guion o una novela tiene mucho de planificación, es la mejor manera de poder conseguir acabar y dar forma a tus ideas, pero pasa lo mismo, muchas veces nos obsesionamos con que en cada escena o diálogo haya un conflicto, que los tres actos estén claramente marcados o que la trama siga la estructura clásica de su género y nos olvidamos de dar voz a la historia y de que esta fluya de manera natural.

Usar la propia voz de cada uno es una expansión de creatividad enorme porque es más fácil capturar a tu audiencia. Un lector, por lo general, quiere conectar con la historia y relacionarla con sus propias experiencias, algo que solo se consigue con el lenguaje orgánico.

Al final se trata de imaginarte a tu lector ideal, ¿cómo sería? ¿cómo le hablarías si estuvieras tomando unas cervezas? ¿qué le interesa? Pero esto nos lleva de nuevo al círculo del SEO, porque si nadie llega a tu blog…

Storyteller, Diseñador de Videojuegos y creador de Gametopia y sus cursos online. Creativo en la agencia de publicidad Flas Marketing y profesor de Guion y Diseño de Videojuegos en el Master de la Universidad Politécnica de Madrid. Leer más

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